Cuando no se aprende la lección

Hace ya unos meses el presidente de Cantabria, Ignacio Diego, declaró que apostaría por la construcción y el turismo para reactivar la economía de la comunidad autónoma. Puede sonar a broma pero así lo recogieron los medios de comunicación de la región. Todo lo que sea para reactivar la economía está bien en época de vacas flacas pero no se puede apostar por cualquier tipo de modelo económico para mejorar los datos económicos; es decir, en este caso el fin no justifica los medios. No soy experto en economía pero las consecuencias de haber apostado por ese modelo hace unos años ponen de manifiesto la inviabilidad de aplicarlo de nuevo. En definitiva, no hemos aprendido la lección.

Cuando aún hoy se sigue construyendo, aunque en mucha menor medida y a pesar de que solo en nuestro país hay tres millones de viviendas vacías mientras la mayoría de los ciudadanos no puede acceder a ellas, todavía hay políticos como el presidente de Cantabria que tienen el valor de hacer ese tipo de declaraciones. Seguro que también es de los que alabará la Ley de Suelo de Aznar y el descontrol que hubo a partir de ella pero eso es otro tema.

El tema del turismo y hostelería es diferente pero parecido a la vez. No se pueden basar estos dos sistemas como pilares fundamentales que sostengan todo lo demás pero por otra parte no hay que dejar de potenciarlos ya que suponen una fuente de riqueza más. El problema es cuando hay una dedicación exclusiva al turismo y a la hostelería. La pasada semana vimos como muchos hosteleros se quejaban de los malos resultados que estaban obteniendo este año debido a una considerable caída del turismo nacional y una muy ligera subida del turismo procedente del extranjero. No son resultados buenos aunque tampoco hay que alarmarse ya que se trata de un sector que varía mucho en función de diversas circunstancias. No me sorprende mucho en el caso de Santander por ejemplo, donde no hacen falta más plazas hoteleras (lo cual no significa que haya poco turismo en esta ciudad) y aun así tienen previsto construir más establecimientos hoteleros. Las cosas no funcionan así. Nuestros hábitos tienen que cambiar al igual que nuestra visión de futuro. Dejemos de apoyarnos en este modelo, pensemos a largo plazo y apostemos por otro tipo de sistema que ayude de verdad a revitalizar la economía. Es posible que si avanzamos un poco más logremos de una vez por todas equipararnos a Europa o al menos ser más competitivos. Crear un modelo económico sólido compuesto por varios sectores y donde no solo prevalezcan el sector servicios y el de la construcción. Un modelo sólido y variado también ayudaría a crear una sociedad más cualificada y por lo tanto ciudadanos más preparados y a su vez un país más competitivo.

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