Los errores de ambos

Todos los ciudadanos de todos los municipios de este país solemos estar descontentos con algunas políticas llevadas a cabo en nuestras respectivas ciudades o pueblos. Cuando esto nos pasa, hacemos críticas, nos expresamos en medios de comunicación, nos manifestamos o incluso si nos encontramos con nuestros representantes políticos municipales, les mostramos nuestro descontento, aun sabiendo que nos dirán que “lo estudiarán”. Pero cuando se abusa de este derecho, nos metemos en un problema. Esto es lo que ha pasado en Madrid, donde una serie de personas han decidido acosar a Alberto Ruiz Gallardón en las puertas de su propia casa tras plantearse este seriamente junto a su equipo modificar las fiestas del Orgullo Gay.

¿Por qué lo han hecho mal estos acosadores?, es obvio y las imágenes hablan por sí solas. No es aceptable que un grupo de personas decida ir a las puertas del domicilio particular de un político, e increparle con insultos y gritos. Además, el Alcalde iba junto a su familia, y hay que darle toda la razón ya que no es un acto de justicia. Este acto no es digno de aceptar en una democracia y es lamentable la actuación de dichas personas. Hay que destacar que la actuación de estos no es representativa ni del Colectivo Gay ni de los organizadores del evento ya que ambos se han apresurado a desmentir su vinculación y a condenar el alcoso dado al alcalde. Generalizar es arriesgado. No todos los gays, lesbianas y transexuales respaldan estos hechos. No todos los indignados apoyan lo sucedido el miércoles en Barcelona. No todos los gitanos rumanos vienen a España con el fin último de delinquir.

¿Y qué se ha hecho mal desde el Ayuntamiento de Madrid?. Resulta extraño que de repente se quiera transformar la fiesta que al borde de suprimirse ha estado, si es que no lo está aún. Resulta también extraño, que habiendo fiestas como La Paloma o Tetuán, entre otras muchas, donde al parecer existen excesos de decibelios similares, no se tomen medidas. Entonces ¿por qué el Orgullo?. No deja de ser sospechoso, y como es natural, ya se empieza a hablar de discriminación. Lo más curioso de todo es que se ponga como excusa a una residencia de ancianos situada en las proximidades, cuando esta ya ha declarado su apoyo a la misma, diciendo que sus actos no molestan en absoluto; incluso los propios ancianos que la habitan han mostrado su respaldo en televisión. Parece que la plaza de Chueca, que se ha convertido en un símbolo de la Fiesta, va a quedarse sin Orgullo, a pesar de la no oposición de la Residencia, y de los lamentos de los hosteleros de la zona, los cuales ya han mostrado su desacuerdo con esta prohibición. También se podría citar la cantidad de beneficios que supone para la ciudad la celebración de este acto (al que muchos se oponen por la sencilla razón de padecer homofobia), donde la ocupación hotelera roza el completo.

Si ya lo dije yo que una alcaldía conservadora conservara estas fiestas sin ningún inconveniente era raro, vamos a ser sinceros. Sin embargo, vuelvo a lo dicho al principio; aunque lo que ha decidido el Ayuntamiento no lo comparto en absoluto, la respuesta de algunos “indignados” ha sobrepasado el límite, y requiere al menos una disculpa de este grupo, que vuelvo a decir, no ha sido mandado a casa de Gallardón por el Colectivo aunque compartan ideas. Si se decide transladar unas fiestas por exceso de ruido, entonces lo lógico sería que esto afectase a todas las fiestas, no solo a las del Orgullo.

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Una respuesta a “Los errores de ambos

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